Jujeños que realizan cultivos ecológicos participaron en la feria “Masticar”

LOS EMPRENDEDORES
LOS EMPRENDEDORES

Por Laura Litvin (Tiempo Argentino) De distintas regiones del país, emprendedores presentaron sus creaciones con valor agregado en la Feria Masticar. Tres experiencias de comercio justo con productos genuinos.

La tercera edición de Masticar volvió a ser una cita ineludible para los fans de la cocina. Este año el Mercado brindó oportunidades a nuevos productores que desde distintas zonas del país llegaron a la feria para mostrar sus logros. Los consultados tienen un denominador común: todos han podido agregar valor a lo que ofrece la Tierra, respetando los ciclos de la naturaleza y creando conciencia sobre el cuidado del medioambiente. En ese proceso han involucrado a los pobladores originarios de cada región, creando trabajo para varias familias y promoviendo el comercio justo. La selección, como siempre, es arbitraria (contaremos otras experiencias en nuevas notas) y sólo refleja una tendencia que sucede en todo el país y que se trata de la reunión de personas con saberes diversos y un interés común: poner en valor la riqueza y soberanía alimentaria de nuestro país. Aquí cuentan sus historias.

CUIDADORES DE SEMILLAS EN JUJUY. Bioconexión es un grupo de productores (en este momento son 14) que trabajan en la localidad de Yala, un municipio ecoturístico en el parque provincial Potrero de Yala, Jujuy. Allí crecen de manera natural moras, cayotes, bananas, yacón, mango, tomates, damascos, frutillas, entre otros alimentos. Juan Ignacio Gerardi viajó a Masticar en representación del grupo y trajo cayotes, bananas y moras disecadas. “Nuestro lema es ‘la abundancia es para el que la pueda ver”, tratando de crear conciencia para cuidar la naturaleza, de respetar lo que nos da y, por ejemplo, cosechar a mano, sin dañar los árboles. En este momento, los productores de Bioconexión compartimos un banco de semillas natural. Nuestros productos son agroecológicos, no tienen conservantes. Tratamos de autoabastecernos y los excedentes los comercializamos. La tierra nos brinda todo lo necesario para nuestra subsistencia, estamos vinculados de forma energética con ella, es un respeto mutuo, a partir de ahí comenzamos este proyecto. Las moras son silvestres, crecen sobre el río de Yala, se cosechan a mano y se secan en Tilcara.

Silvia Saavedra también viajó para participar de la feria. Es instructora de permacultura, también es miembro de Bioconexión y hace 30 años que trabaja en estos temas y se autodefine como “cuidadora de semillas”. Explica: “Lo que hace la cultura andina es observar la naturaleza y respetarla. Nosotros tratamos de preservar las semillas de manera natural, tal como han hecho nuestros antepasados, sin modificaciones genéticas. Nuestra ilusión es transmitir esta idea e inspirar a otras personas a que también cuiden sus semillas y se arme una red de cuidadores. La gente dice que no tiene lugar para sembrar. Pero alcanza una maceta para cuidar tu propia semilla. Plantá una sola, que florezca, que te dé su fruto y preservá la semilla. Damos talleres, capacitación, hoy lo hacemos en Jujuy, pero también lo podemos hacer por mail a otros lugares, los esperamos.” En FB: bioconexiontierra

LOS SABORES DE CACHI. Viviana Santinon dirige su consultora Vocación y Servicio, en la que se dedica a asesorar negocios sociales, como ella define. En el caso de Salta, trabaja con la finca Valle Paraíso, ubicada a 12 km de la ciudad de Cachi. “El dueño de esa finca, el doctor Bergés, tiene una sensibilidad social muy especial y además de producir cosas para sí mismo, quería trabajar con los pobladores de la zona. El famoso producto de Cachi es el pimentón, pero los productores no obtienen un precio justo por él porque las empresas grandes se lo compran al precio que quieren. El doctor Bergés quiso generar una alternativa, que los productores llegaran directo al consumidor y para eso pensó en agregar valor, para lo que les ofreció la infraestructura de su finca. Nosotros funcionamos como facilitadores. Hace ocho años que viajo a los valles, me gané la confianza. A la feria Masticar trajimos distintos productos que expresan lo que hemos logrado: por ejemplo, producimos un blend de hierbas, que se bajan desde el monte por dos chicos, Santiago y Renato. Las bajan al hombro, una vez al año (se trata de incayuyo, muña muña, arcayuyo, suico y paico) con lo cual nuestra producción es exclusiva, hacemos 200 frascos al año. Ese producto sale $ 80, rinde 50 y 60 tazas de té. También desarrollamos productos de algarroba, que hasta ahora estaba tirada en el piso para que la coman los cabritos. A la algarroba la tostamos y molemos y sacamos tres productos: harina, café o chocolate. Los productores no confiaban que se podía generar un producto con algo que está tirado en el suelo, no se les ocurría que podían usar la algarroba para hacer una infusión como si fuera café, pero estamos aprendiendo a poner en valor el producto genuino. Y lo que lanzamos acá en la feria es una sopa deshidratada. Tampoco podían imaginar hacer algo distinto con sus verduras e hicimos así: un día los invitamos a que cada uno trajera lo que produce en su tierra (zanahoria, ajo, tomate, orégano). Son alrededor de 30 productores en toda la región, esto lo hicimos con seis. Empezamos a mezclar los ingredientes e hicimos una sopa deshidratada entre todos. Luego, fuimos al galpón, la envasamos, le pusimos la etiqueta y acá está la sopa deshidratada que se convirtió en el producto más vendido del stand. Este es el caso concreto de éxito, ahora estamos pensando más productos, tratando de romper esas dificultades.” En FB: ValleParaisocachi

CAFÉ Y HIERBAS DE CÓRDOBA. Desde San Marcos Sierra, Córdoba. Nicolás Meguira y Nicolás Canzani trajeron a Masticar sus cafés de cereales y sus mezclas de hierbas: “Son frutos nativos del monte, como la algarroba negra, el mistol y el chañar. Tratamos a estos frutos igual que al café, los lavamos, secamos, molemos y tostamos y preparamos unos cafés sin cafeína. También hacemos estos blends de hierbas, con cedrón y té verde, por ejemplo. Le compramos a productores de la zona que básicamente recolectan en el monte los frutos e hierbas. Son productos sustentables porque preservamos el monte nativo y la cadena de producción con los campesinos. Si no, la algarroba o las hierbas quedarían en el piso, nadie las levantaría y seguirían usando al monte para obtener leña. León de poncho, la marca, es una cooperativa, vendemos en dietéticas, en ferias ecológicas. Son productos agroecológicos porque el monte no tiene ninguna intervención. Nos adaptamos a lo que hay allí, teníamos posibilidad de plantar cualquier cosa, pero quisimos usar lo que ya hay. Vivimos al ladito del río con los pies en el agua.” En FB: Delicias de San Marcos. «

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