Maternidad fatal: denuncian que quisieron comprar el silencio de la familia de Fabiola Sánchez

José Martínez, esposo de la mujer fallecida Lorena Fabiola Sánchez (34), denunció que fueron a ofrecerle muebles y otros elementos con el fin de frenar su denuncia por la supuesta mala praxis de los médicos de la nueva Maternidad. Como se recordará, su mujer ingresó a la maternidad y luego al hospital Pablo Soria, donde murió durante el parto de una beba.

En una nota con Marcelo Pastore, José Martínez recordó que su mujer  estaba embarazada y se realizó todos los controles en la ciudad de San Pedro, donde vivía. El embarazo transcurrió normalmente. Ellos decidieron que el parto se haga en San Salvador de Jujuy, porque allí habían nacido sus dos hijos mayores.

Pensaban que en la nueva maternidad iba ser bien atendida. Cuando Fabiola reventó bolsa, el personal de salud le pidió la ropa de la beba a la abuela materna. Sin embargo, pasó mucho tiempo y un médico informó que la derivarían al hospital Pablo Soria para practicarle una cesárea porque en la Maternidad “no hay quirófano” y, según afirmó la abuela, los médicos son residentes, sin experiencia. Pasaron los minutos y las horas, se llamó al SAME desde la Maternidad pero no llegaba ninguna ambulancia. Finalmente, cuando la trasladaron, la llevaron a una sala de partos donde la habrían sometido nuevamente a trabajo de parto durante unos 15 minutos. Una enfermera preparó a José para que entrase al lugar donde Fabiola iba a dar a luz, pero cuando estaba por ingresar un médico se lo impidió. José Martínez escuchó gritar de dolor a su mujer, quien fue sacada en camilla mientras los médicos decían que el caso de ella era para cesárea y no para un parto natural. Él tocó a su mujer y la sintió fría. A las 16.20, la derivaron al quirófano, donde fue operada por el médico Gustavo Briones. La beba nació a las 16.29. Se llama Abigail Azul.

El médico anunció que la operación había sido exitosa, que Fabiola estaba bien y que había que esperar que se le pase la anestesia para llevarla a la sala. Sin embargo, no salía del quirófano, en tanto que otras parturientas sometidas a cesárea salían a los 40 minutos. Según el relato de José, el médico Briones salió del quirófano en dos oportunidades –alrededor de las 18.30 y luego a las 20 aproximadamente- diciendo que Fabiola estaba bien y que no había que preocuparse. Recién los familiares de Fabiola volvieron a ver al médico cerca de las 2:00 de la mañana, cuando salía ella del quirófano con cables de monitoreo, con destino a terapia intensiva. El encargado de terapia le dijo a José que su señora llegó en mal estado “acá” y que “nosotros no queremos hacernos cargo”. Pasaron 20 minutos y los hicieron entrar a terapia. Fabiola no tenía ningún tipo de reacción. Le recomendaron a su esposo llamar al cirujano que la operó porque nadie se quería hacer cargo. La ginecóloga que estuvo junto a Briones en el quirófano apareció y le dijo que su señora ya había llegado “así” de la Nueva Maternidad. Alguien, incluso, llegó a transmitirle que su señora estaba completamente lastimada internamente porque la beba era grande de tamaño.

Entonces llegó el cirujano y les dijo que, como Fabiola no tenía reacción, él tenía que volver a operar. A las 2.30 la llevaron de nuevo al quirófano. No faltó mucho para que salgan a informarles que Fabiola había fallecido. Habría perdido mucha sangre, mientras le extraían el útero.

La familia decidió realizar una denuncia judicial. En el momento crítico, no pidieron la realización de una autopsia y por eso actualmente tienen problemas para que la causa avance. El certificado de defunción habla de “hematoma retroperitoneal”.

En la Cochería La Paz, no aceptaron el certificado de defunción, argumentando que la firma del médico era un “mamarracho”. Luego de buscarlo, el médico firmó y selló el certificado para que se puedan completar los trámites.

José manifestó, además, que luego de 15 días de que Fabiola falleciera, el director del hospital Guillermo Paterson de San Pedro y una licenciada del Ministerio de Salud fueron a ofrecerle “cosas”. Tras observar el estado de su casa, le pidieron que hiciera una lista de chapas, puertas, cocina, ventanas, leche, pañales, entre otros elementos, asegurando que ellos podían lograr que le entreguen todo eso. José se negó a recibir esa “ayuda”. “El abogado ya me había dicho que me iban a venir a ofrecer cosas, porque él está movimiento los papeles”, sostuvo.

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