Sobre la democracia, la alternancia y el diálogo plural

maria-ines-zigaran-dia-de-la-memoria-2015-3Por María Inés Zigarán* – El oficialismo en los últimos días ha evidenciado una enorme preocupación ante la posibilidad de perder su hegemonía. En particular, al partido de gobierno, le preocupa que pueda funcionar la democracia, que pueda nutrirse de la diversidad, que pueda concertarse y que pueda  ocurrir la alternancia en el poder.

El Presidente del Bloque del FPV del parlamento provincial, Javier Hinojo –como lo ha venido haciendo el kirchnerismo de manera reiterada- ha usado la palabra “golpista” para descalificar a sus adversarios políticos del radicalismo.

De repente el legislador, devenido en comisario político y guardián de la doctrina de la UCR, alude a una supuesta desviación  ideológica. El diputado Hinojo debiera dedicarse a preservar los principios y la praxis de su partido que ha experimentado en el doble gobierno de Fellner y Milagro Sala la peor desviación y claudicación.

De verdad lo que cuestiona el diputado Hinojo y considera golpista, no es la supuesta incoherencia doctrinaria de un partido, lo que le molesta es la posibilidad de que pueda funcionar la democracia.

En principio, para el kirchnerismo que adscribe a la construcción de partido único, la pluralidad política es una amenaza y es un golpe democrático, como también parece serlo la alternancia.

La posibilidad que puedan sucederse gobiernos de distintos signos políticos es un requisito de calidad democrática. La eternización de los regímenes es siempre un riesgo para las instituciones, porque genera condiciones para las extralimitaciones, la concentración de poder, la corrupción, el autoritarismo y en definitiva la configuración de regímenes poco democráticos.

Desde el retorno democrático, se suceden gobiernos provinciales del mismo signo político. Esta situación, más allá de la valoración que pueda hacerse de las diferentes administraciones, revela una debilidad institucional, Una democracia vigorosa precisa de la alternancia pacífica en el poder y el traspaso no traumático del poder. No parece entenderlo así el partido de gobierno.

Pero, además, el diputado Hinojo no tolera el diálogo democrático que exige una disposición al reconocimiento de la alteridad, de todos los “otros” que forman parte de la escena política y con los cuales es posible –y necesario-  aún con las diferencias doctrinarias, construir consensos. Hay una dimensión comunicacional de la política que niega Hinojo cuando supone que el diálogo entre adversarios políticos es golpista. Considera el diputado que es un delito la deliberación entre partidos, aún con ideas disímiles. Es que el kirchnerismo niega el diálogo, niega la pluralidad y niega así la esencia misma del sistema democrático. Por eso apela a la confrontación, la intolerancia y a la lógica amigo –  enemigo . Para el kirchnerismo y el diputado Hinojo que expresa esa posición política acabadamente, cualquiera que piense distinto es un enemigo.

En esa lógica, la posibilidad del diálogo y de la concertación entre partidos con diferentes tradiciones –todos democráticos- es un “golpe” porque no conciben la diversidad y, por lo tanto, no conciben tampoco que pueda haber en esa diversidad acuerdos y menos concibe que puedan consensuar un programa y ponerlo a consideración de la ciudadanía.

En Jujuy –como en el país- hemos venido transitando un largo camino de desencuentros, de enfrentamientos, tenemos una sociedad dividida, dicotómica y obviamente intolerante. Lo que debería ser la deliberación democrática es un combate y la discusión política experimenta una norme degradación; se ha reducido a un intercambio de injurias,  calumnias y descalificaciones.

Reconducir la deliberación democrática es uno de los desafíos de los tiempos que vienen, que debe ser el tiempo de los reencuentros, del diálogo social y político racional, donde todos desarrollemos capacidad de escucha y empatía y volvamos a tener marcos referenciales para construir la democracia todos los días.

Por eso un frente electoral con actores diversos como Cambia Jujuy, es un aprendizaje, porque nos exige descentrarnos, salirnos de nosotros mismos para ser capaces de acordar con otros y  respetándonos y valorándonos en las diferencias, encontrarnos en lo que nos es común. Es un aprendizaje y también una enseñanza democrática, como la que otrora le dieran al país Perón y Balbín.

La democracia, finalmente, es ese proceso cotidiano de acciones que realizamos a diario en la construcción de la comunidad y para alcanzar el bienestar colectivo. Y semejante reto no puede ser nunca monopolio de nadie. Es una tarea que nos exige elaborar consensos, avanzar en acuerdos e involucrar a todos los sectores, a los que nos son cercanos y a los que no y que participan como contrapoderes en la vida pública. Esta tarea, no es golpista como pretende el legislador Hinojo, es nada más que el ejercicio de la responsabilidad democrática. Un aprendizaje permanente, para todos, también para quien esto escribe.

*Secretaria de Derechos Humanos de la UCR de Jujuy

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