#Jujuy, a la deriva: el ministro Roda, ex gerente de GasAtacama, deja sin gas a 7000 familias

Roda hace campaña política con el hijo del gobernador, Germán Fellner.
Roda hace campaña política con el hijo del gobernador, Germán Fellner. (Archivo)

El ministro de Planificación e Infraestructura de Jujuy, Gustavo Roda, lo que menos hace es planificar y la poca infraestructura que ejecuta está causando serios problemas a grandes franjas poblacionales de Jujuy. Uno de los mayores disparates de los últimos tiempos fue dejar sin gas a todo Alto Comedero, el barrio más grande de Jujuy, ubicado en la capital provincial. Según la versión oficial, las familias afectadas fueron 7.000. Evitaron mencionar que el barrio entero era el perjudicado y que la cantidad de habitantes en Alto Comedero supera las 70.000 personas.

Los periodistas, pero sobre todo los vecinos, buscaron desesperadamente información sobre lo que había pasado. Como de costumbre, los responsables se llamaron a silencio, cuando no usaron de pícaras evasivas para despegarse del problema: en horas de la tarde del viernes, muchos llamaron al teléfono de emergencia de GasNor y allí les respondían que la municipalidad había roto un caño de gas. El propio municipio tuvo que salir a aclarar que el culpable era el gobierno provincial.

Ni GasNor ni el Ministerio que conduce Roda salieron a dar explicaciones oficiales. Ni la prensa –y menos la gente- pudieron acceder a algún comunicado oficial, salvo por versiones y algunas entrevistas que lograron ciertos medios. Roda ni GasNor tampoco tuvieron la decencia de colocar un banner en sus respectivos sitios digitales o redes sociales, donde sólo podían leerse las buenas noticias del día.

Lo que luego pudo saberse es que una máquina retroexcavadora había roto un gasoducto maestro de 125 milímetros mientras habría estado realizando la instalación de desagües, en el marco de una obra de pavimentación en la intersección de Avenida Fuerza Aérea y Cabo Varas, a pocos metros de una planta de GasNor.

La falta de información, de un plan de contingencia o de seguridad, no sólo provocó el desconcierto de todos los altocomederenses, que se preguntaban por qué les habían cortado el gas, sino que además hizo que numerosas familias que viven cerca de la rotura se autoevacuaran por temor a que la fuga provocase una explosión. Incluso este pánico podría haberse evitado si la imprevisión no sería el común denominador de las acciones de un gobierno que, irónicamente, hace permanente alarde de su “previsibilidad”.

Justamente, la obra que se realiza fue anunciaba con bombos y platillos por el gobierno provincial, en el marco de la campaña preelectoral. No se trata de una pavimentación planificada, ya que la gestión de Eduardo Fellner tuvo 16 años para pavimentar alguna de esas cuadras. Hoy, obligado por la baja aceptación que el kirchnerismo tiene en Alto Comedero, Fellner se lanza a una alocada e improvisada carrera en contra del intendente municipal, Raúl “Chuli” Jorge, quien se presentará para su reelección. En el medio de su desenfrenada ambición de poder, el gobernador de Jujuy deja sin gas a uno de los barrios más numerosos y necesitados de la capital provincial.

Justamente, el ministro Roda tiene la misión de “caminarle” la ciudad al radical Jorge, en un burdo intento de capitalizar apoyos de un electorado históricamente esquivo al FPV. El ministro, por lo que declaró en entrevistas periodísticas, quiere que se lo recuerde como el hombre que hizo obras para Jujuy. Su perfil público revela, sin embargo, los probables deseos de una rebuscada candidatura.

Lo cierto es que aunque no emitió comunicado oficial, Roda se hizo presente en el lugar del hecho, donde también habían llegado cuadrillas de GasNor. No conforme, convocó a sus ex colaboradores de la empresa Gas Atacama, para hacer detecciones de gas. Claro, Gustavo Roda, el ministro de Planificación e Infraestructura, tiene experiencia en circulación de gases: viene de ser gerente General de GasAtacama. Todavía hay quienes le reprochan haber “legado” a Jujuy el gasoducto más caro, proyectado en riberas de un río y en fondos de casas de familia, dejando a pueblos enteros sin gas, aunque con un gasoducto que les pasa por encima.

¿Accidente?

Zona de la rotura. (Crédito foto: Tribuno)
Zona de la rotura. (Crédito foto: Tribuno)

La palabra que Roda y compañía logró instalar fue la de “accidente”. Todo un mérito, si se tiene en cuenta que detrás de la obra hay un interés exclusivamente electoralista, que no incluye una planificación urbana del barrio y –sobre todas las cosas- que el pavimento se ejecuta con fondos del Estado que están destinados a una empresa privada que por –impericia, ineptitud o mera imprevisión- dejó a miles de personas sin un servicio básico, apenas comenzado el invierno.

Dos preguntas finales: ¿las familias afectadas verán una reparación de este perjuicio en sus facturas de gas? Y, ¿es demasiado el apuro por inaugurar las calles antes del 9 de agosto?

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