Una “república de amigos”: el devastador plan de Fellner y Sala para #Jujuy

¿Esto es lo que le "conviene" a Jujuy?
¿Esto es lo que le “conviene” a Jujuy?

Por Matías Angulo – Dicen que un gran líder es, en realidad, un gran comunicador. No puede decirse eso del actual gobernador Fellner ni de su aliada Milagro Sala. La opinión pública, confundida por varios eslóganes de campaña lanzados desde el FPV (Con Fe Jujuy crece, A Jujuy no lo cambio, Garantía de gobernabilidad), no logra captar qué mensaje le quieren transmitir los candidatos del oficialismo. La usina comunicativa es una verdadera Torre de Babel.

Tampoco se entiende a quién le habla el gobernador y desde qué lugar. Mientras el elector justicialista está dudando si vale la pena apostar al viejo y hermético esquema de Fellner y Milagro Sala o a la nueva propuesta que encarna un peronista como Carlos Haquim con su candidatura a vicegobernador, los electores del Cambio ni por asomo se sienten atraídos por las vagas e imprecisas formas que va tomando el discurso de campaña de Fellner-Jenefes-Sala.

Ni qué hablar de los independientes, quienes no se sienten incluidos en esta mezcolanza que ofrece el FPV que fluctúa entre “continuemos con lo hecho” y “algo tendremos que cambiar”. Ante estas ambigüedades, el voto independiente, según todos los sondeos, se declara proclive a la propuesta del Cambio, con un nuevo gobierno, con un nuevo grupo humano, con una nueva institucionalidad.

En rigor, el discurso del oficialismo toma a los potenciales votantes –fiel a su costumbre- como personas temerosas, vacilantes y, además, estúpidas. ¿Por qué? Dan por descontado que la opinión pública puede ser engañada. Lo expliquemos un poco: el discurso del FPV previene a la gente con que Gerardo Morales supuestamente va a romper todo para empezar algo totalmente nuevo. ¿Alguien, con sentido común, podría llegar a pensar que un candidato a gobernador tiene vocación suicida? Por otro lado, ¿puede alguien demoler un edificio que ya está en ruinas? Se pretende, así, instalar un miedo en el votante independiente, no porque se lo cuida ni se lo respeta, sino porque se lo toma como objeto de manipulación electoral. ¡No nos toman como personas inteligentes! Para ellos, ¡seguimos siendo el mismo ganado que hay que arrear a las urnas!

El otro gran problema del discurso de Fellner y sus candidatos es admitir a medias “errores de gestión”, lo cual significa la no-admisión. Reconocen como fallas sólo vaguedades, ambigüedades, cosas difusas. ¿Por qué no se mencionan errores específicos cometidos por la gestión? Porque son demasiados. Si el FPV se pondría en la engorrosa tarea de enumerar sus “autocríticas”, no le alcanzaría el tiempo para explicarles a los votantes por qué quiere seguir eternizándose en el poder. En realidad, la enumeración de esos errores bloquearía cualquier tipo de justificación para seguir en el gobierno. En resumen: Fellner, Jenefes y Sala no admiten absolutamente nada. Es como si estos 17 años hubiesen pasado tan intensamente que a todos se nos hubiese borrado la memoria, especialmente a ellos. El FPV busca que el votante por lo menos valore algo de lo que se hizo y el inconveniente de eso es que, en ese intento de valoración, el debe es mayor que el haber.

Otro craso error de la estrategia comunicacional de Fellner, y Sala es hablarle con soberbia y –sobre todo- con violencia a la gente. El FPV –más en redes sociales que en medios de comunicación- trata de transferir esos defectos a los dirigentes del Cambio. Dicen que los radicales son soberbios y que en realidad son más violentos de lo que nos podemos imaginar. Sin embargo, la sola presencia de Jenefes aviva las representaciones mentales sobre soberbia que puede tener el votante y la sola presencia de Sala como candidata al Parlasur activa las ideas de violencia que ya tiene la gente, no porque el votante sea un autómata, sino porque ha sufrido en carne propia a una gestión de gobierno cerrada, soberbia y violenta.

Hoy se observan en el FPV candidatos con una gestualidad afectada, falsamente moderada. Pero ya lo dijo la diputada Mirna Abregú: “Esto es una batalla campal y los enemigos son los radicales”. Y a un enemigo hay que atacarlo y destruirlo. Más claro, agua.

Hoy también vemos que tanto Fellner como alguno de sus candidatos nos quieren contar anécdotas, nos quieren vender historias “de aquel tiempo cuando con Néstor y Daniel” compartían tales o cuales cosas. Pretenden incluirnos subrepticiamente en su “núcleo familiar” cuando perfectamente sabemos que este es un gobierno cerrado con el cual –como ciudadanos, como habitantes de los barrios- no tenemos cosas en común. Sabemos que el único objetivo de Fellner y aliados es asegurar su salvación personal mediante una sociedad política cuyo objetivo es ganar una elección para repartirse cargos y poder, no pensar en la gente ni en las transformaciones. Está claro que los voceros del FPV son justamente eso: voceros, no militantes que estén dispuestos a defender sus ideas en un debate. Es el sempiterno “estilo Fellner”. No fue, no es, ni será. Hoy, en contraste, en el universo de electores independientes, ha resurgido la militancia política, la militancia por el Cambio, sin dinero, sin bolsones, sin aprietes. Una gran diferencia con el modelo “camporista” aplicado en Jujuy.

Un gobierno de amigos, un gobierno sin democracia

Hemos escuchado a Fellner y a sus voceros decir que, además de “experiencia” y “garantía”, el gobernador se sienta en la mesa grande de las decisiones nacionales. Con nuestros propios oídos, hemos llegado a escuchar ideas que se dan por naturalizadas, como por ejemplo el supuesto beneficio para nosotros de la “amistad” de Fellner con Scioli.

Es decir: Jujuy estaría mejor porque Fellner tiene un “amigo” con chances de ser electo presidente.

La adulteración de las bases republicanas, en este aspecto, es singularmente escandalosa. ¿Qué pasaría si Fellne no tuviese un “amigo”, un palenque donde rascarse? Pasaría que no sólo se le viene abajo el discurso de campaña, sino que si Scioli no llega a la Presidencia o si Scioli debe abandonar la Presidencia por alguna razón, un eventual nuevo gobierno de Fellner sería un desastre fenomenal. Sin “amigos” que lo ayuden, carecería de respaldos. Ni pensar en buscar el respaldo de la gente o de los dirigentes: Fellner ya demostró que es capaz de aliarse con Menem, Kirchner o Milagro Sala, pero nunca, jamás, con el pueblo.

Desde el lado del Frente Cambia Jujuy no se escuchó que apostarán a “un gobierno de amigos”, sino todo lo contrario: en ese sector hay una firme expectativa ya que el 29 de septiembre se producirá la presentación de los programas de gobierno y –aseguran los que lo conocen- que Gerardo Morales no va a subordinar Jujuy a Buenos Aires, del mismo modo que no lo hicieron los mejores gobernadores de Jujuy: José Eugenio Tello y Horacio Guzmán, por citar dos grandes ejemplos. En contraste con la sumisión de Fellner a los Kirchner, en el Frente Cambia Jujuy hay una clara reserva contra las “relaciones carnales con Buenos Aires”, ya que sin esa relación de sometimiento le fue mejor, por caso, a San Luis, a Córdoba, a Santa Fe.  “Gerardo gobernará para los jujeños, no para la Casa Rosada”, dicen insistentes voces radicales.

Pero además, hay que destacar que la Gobernación y la Presidencia son instituciones, no relaciones de amistad. Uno con sus amigos come asado, pero en las instituciones trabaja con técnicos y representantes del pueblo. Además (y esto por la práctica Fellner lo debe haber olvidado) Argentina es un país federal. Si para que nos vaya bien hay que ser amigo del Presidente, eso habla muy mal entonces del concepto de federalismo que tiene el oficialismo y en particular Fellner y Scioli, ambos conocidos por su estilo repulsivo de acatar órdenes y disfrutar  del ninguneo cuando las circunstancias así lo ameritan.

Si todo depende de la amistad, entonces vamos a abolir la república y el federalismo para convertirnos en un grupo de amigos que nos gobiernen; como en una monarquía, pero con lazos de amistad

Es terrible eso de que “Fellner habla con Scioli de lo que falta”. ¿Qué somos? ¿Mendigos? Sólo una oligarquía gobernante puede pensar así.  Para ellos, nada tiene que cambiar, porque en esa forma de gobierno, ¡tienen que ser los mismos!

Fellner, con su lógica de “amigos”, nos propone pisotear el federalismo. No puede ser que dependamos de los “amigos”. ¿O es que todo es así? ¿Ganan las obras “los amigos”? ¿Serán funcionarios “los amigos”? ¿Son diputados mis “amigos”? Ergo: entre “amigos” se hacen luego los negocios turbios y se tapan entre ellos porque, obvio, son “amigos”.

Fellner y Sala, entonces, nos proponen una re-expresión del capitalismo de amigos, que en la “experiencia Jujuy” sería: “República de amigos”

Y así nos fue a los jujeños: Fellner amigo de Menem, luego amigo de Duhalde, amigo de los K y, finalmente, amigo de Daniel Scioli. Como Roberto Carlos, un millón de amigos, pero no precisamente para “más fuerte poder cantar”.

Hay que tener memoria: Fellner fue a comer sándwiches y a tomar champán con Menem en la quinta de Gostanián cuando el ex presidente estaba preso, junto a Cecilia Bolocco.

Los amigos de Fellner

Menem: privatizó Altos Hornos Zapla, privatizó el Banco Provincia, privatizó Agua Potable, privatizó la Dirección de Energía, transfirió el IPPS. Cerraron fábricas y comercios. Fue la debacle de Palpalá, la minería y el tabaco. Cientos de tabacaleros sufrieron el remate de sus fincas y la gente quedó en la calle.

Duhalde: el que depositó dólares recibirá dólares. El corralón final de la debacle y la devaluación total.

Néstor y Cristina: creadores del estado paralelo en Jujuy, denunciados por enriquecimiento ilícito, un fiscal muerto, tres muertos por narcotráfico, un vicepresidente con múltiple procesamiento penal, 51 muertos en Once, medio gabinete denunciado, persecución a la prensa, al campo, a la iglesia, etc.

Scioli: su nuevo amigo está denunciado por enriquecimiento ilícito y sospechado por su DDJJ

Sin dudas, su amistad local más entrañable es Milagro Sala.

La pregunta es, entonces, ¿qué gobernador le conviene a Jujuy? ¿Un gobernador sumiso, con “amigos” o un gobernador que vaya a defender la provincia y llevar la voz de los jujeños? ¿Un gobernador oscilante entre “amistades” de la vieja política o un gobernador que haya demostrado que es capaz de construir la unidad de los jujeños? ¿Un gobernador sin ninguna propuesta nueva o un gobernador con el plan de gobierno más abarcativo que haya conocido Jujuy? ¿Un gobernador que quiere detener la historia de Jujuy o un gobernador que favorecerá el desarrollo de oportunidades? ¿Un gobernador que le dictan lo que tiene que hacer o un gobernador que tomará las riendas del gobierno y encausará a esta provincia sin rumbo? ¿Un gobernador con un gobierno cerrado, viejo y estancado o un gobernador que tuvo la inteligencia de reunir a todos los sectores políticos de Jujuy para proyectar un futuro con esperanza? ¿Un gobernador inseguro, pendular, o un gobernador con la firmeza para establecer un gobierno de justicia y paz? ¿Un gobernador que se va de pesca a Salta o un gobernador que ha demostrado con creces que ama a Jujuy, trabaja por Jujuy y representa con orgullo a Jujuy? ¿Un gobernador que no ha tenido el valor de poner límites a Milagro Sala o un gobernador que ha tenido el coraje de enfrentar a Milagro Sala y lograr su procesamiento? ¿Un gobernador del caos permanente o un gobernador del orden, del diálogo y que sepa ejercer la autoridad democrática? ¿Un gobernador que le cuesta hacer el esfuerzo o un gobernador que no mide en tiempo y esfuerzo para sacar a Jujuy de la postración en la que está?

Está todo dicho.

O casi todo.

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