Los basurales, una tragedia ambiental y un fracaso ético y cultural

*Por María Inés Zigarán

María Inés Zigarán
María Inés Zigarán

Un basural a cielo abierto es la metáfora del fracaso ético de una sociedad. Es una tragedia ambiental y una tragedia sanitaria, social y cultural, que ocurre todos los días  sin que seamos capaces de advertir las consecuencias a las que estamos exponiendo  a las generaciones presentes, pero también a las que aún no están.

Ha habido durante muchas décadas una conducta negligente, irresponsable, criminal del Estado, que ha permitido que a lo largo de todo el territorio proliferaran basurales a cielo abierto, que están generalmente a la vera de los ríos, contaminando suelos, aguas, aires y aportando furiosamente al cambio climático cuyas consecuencias las vivimos hoy y amenaza la existencia de nuestra casa común.

Los delitos ambientales debieran ser delitos de lesa humanidad y lesa naturaleza porque tienen una dimensión tal que afectan las condiciones de posibilidad de todas las formas de vida y ofenden la conciencia, porque nos revela el lado humano más ominoso: nuestro desamor y nuestra insolidaridad.

Ha habido en Jujuy una sociedad sin ley, también en materia ambiental. Todo ha estado permitido y hemos dejado que se reproduzcan basurales mal tratados, a cielo abierto, sin control, donde proliferan los insectos, los roedores, donde se  multiplican lixiviados infecciosos y donde ocurre esa tragedia diaria que contamina los suelos, las napas, las aguas y horada silenciosamente la capacidad reproductiva de los territorios.

Durante los últimos días con el equipo del Ministerio de Ambiente hemos recorrido diversos basurales. Estuvimos en El Pongo y en los basurales ubicados a la vera del Río Perico, donde también hay una laguna de desechos de un matadero, que se alza como un espectáculo dantesco.

Hemos estado en un basural ubicado sobre la Ruta que une Abra Pampa con Tabladitas, Allí se depositan desechos de la ciudad de Abra Pampa. Muchos de ellos, en particular las bolsas de plástico, se diseminan por los campos, contaminando así las tierras fértiles, donde productores trabajan la papa andina y la quinua.

Nuestros equipos de comunicación y educación ambiental, han estado trabajando en el basural ubicado a pocos metros de la Ruta 9, antes de llegar a la Posta de Hornillos. Allí han capturado imágenes que interpelan y que corresponden a la campaña Pachama  “Yo te cuido”, Capítulo de Carnaval, con la que intentamos que en estas fiestas populares quienes transiten por la Quebrada lo hagan de manera responsable, ayudando en una mejor gestión de los residuos, para que los pueblos no sufran peores consecuencias ambientales.

También un artista comprometido nos ha interpelado por el basural de Huichaira, unos km antes de Tilcara. Pasamos por allí y es un crimen lo que se ha permitido.

De verdad, basta recorrer cualquier punto de geografía de la provincia para advertir la dimensión de la tragedia.

¿Qué nos ha estado pasando para que pueda ocurrir todo esto?

¿Por qué permanecemos inmóviles, insolidarios?

¿Qué estamos haciendo todos los días con la basura?

¿Por qué no hemos avanzado en acciones de reducción de la basura, en sistemas de clasificación y separación en origen?

¿Por qué no hemos trabajado fuertemente para instalar la cultura del reciclaje?

¿Por qué no cuestionamos las pautas de consumo que nos venden la ilusión del bienestar instantáneo, pero provocan impactos ambientales ominosos de manera mediata?

¿Qué estamos haciendo para que cientos de jujeños pobres, encuentren en la basura alguna forma de salvación? Hombres y mujeres buscan en la basura algo para vender en el mercado de la intermediación de los materiales reciclables. Trabajan en condiciones indignas, desamparados, con la esperanza de encontrar en medio de la escoria, algo que los salve de la pobreza y del hambre. Trabajan familias enteras. Hay allí trabajo infantil que ya ha denunciado Unicef.  Somos responsables por ellos.

¿Qué estamos haciendo frente a esta tragedia?

Todos podemos hacer algo. Siempre y todos los días. La basura que es hoy un drama, debiera ser -a partir de una gestión integral- una oportunidad. Allí hay valor económico que puede ser aprovechado y podemos reducir los impactos ambientales, sobre los territorios con centros de disposición final  bien tratados y sobre los recicladores urbanos a quienes les debemos mejores condiciones de labor.

Todos somos responsables, en diferente medida, de la mala gestión de la basura, en los diferentes momentos del proceso, ya sea en la generación, en el almacenamiento, en el tránsito y en la disposición final. Somos responsables de este problema que hoy tiene la dimensión de un drama ambiental, social y sanitario.

Hace poco más de un mes que estamos en el Gobierno, tenemos el compromiso de resolver esta tragedia. Nuestro Gobernador Gerardo Morales y quienes formamos parte del Ministerio de Ambiente nos hemos comprometido frente a los Intendentes y Comisionados Municipales, hace pocas semanas, a resolver la problemática de los residuos. Y para ello estamos trabajando en un plan maestro que brinde respuestas estructurales. Las soluciones no llegarán sino dentro de varios años, es mucho lo que hay por hacer. Pero estamos trabajando también en un programa de contingencia que nos permita abordar de manera inmediata la problemática e ir generando algunos paliativos, que al menos minimicen los impactos ambientales de la mala gestión de los residuos sólidos urbanos.

Se trata de un desafío de política pública. Pero se trata también de una batalla cultural. Tenemos que construir una cultura que nos ayude a comprender que las violaciones a los derechos ambientales son delitos de lesa humanidad y de lesa naturaleza.

Los problemas ambientales  son hoy y que tenemos que hacer algo de manera urgente. Estamos frente a un reto colectivo, porque están comprometidos los derechos de todos, de los que estamos y de los que vendrán.

Detrás de los conflictos ambientales siempre hay problemas de orden ético, porque se trata de la irresponsabilidad y la falta de solidaridad. Por eso los basurales son una metáfora de nuestro fracaso ético. Estamos a tiempo de revertir esa masacre y ese abandono.. Podemos evitar consecuencias mayores.

Creemos aún en la humanidad. Con esa fe avanzamos en este nuevo Gobierno; con todos los hombres y mujeres que quieran salvar esta casa común.

Vamos confiados, con los militantes ambientalistas, con los pueblos indígenas que tienen un extraordinario vínculo con la naturaleza, con los jóvenes comprometidos, con las religiones que defienden la creación, con los dirigentes que entienden que la agenda ambiental es la que garantizará el futuro y con todos los que han asumido este desafío vital e impostergable de garantizar que la vida diversa y la belleza sigan ocurriendo en estas tierras.

*Ministra de Ambiente de la Provincia de Jujuy

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