El robo en la Tupac Amaru y la obsoleta estrategia de victimización

Vetusta, decadente y perimida. Y ahora, además, un poco rancia. Así es la histórica y harto conocida estrategia de victimización de Milagro Sala y la Tupac Amaru. Casi siempre, vinculada a la violencia. Casi siempre, y naturalmente, rozando el aspecto policíaco de la noticia.

De este modo, los “soldados del proyecto nacional y popular” ahora tratan de instalar sus razones para catequizarnos con un nuevo eslogan: en la Argentina habría “persecución política” y no se toleraría a los que “piensan distinto”, dicen.

Todo acto ilícito merece el repudio general. El Estado está obligado a investigar, perseguir y condenar el delito. Tanto el que se produce afuera como adentro de una sede de la Tupac. Es una función básica en la que, sin embargo, algunas organizaciones que fueron parte del sistema paraestatal de Jujuy, nunca creyeron del todo, ya que durante años albergaron en su seno prácticas antidemocráticas y delictivas de distinto género. Hay numerosas causas judiciales abiertas al respecto.

La práctica de la victimización política ha sido una constante. Cuando las circunstancias no les eran propicias, estas organizaciones se maquillaban de mártires y excluidas del sistema. Así, aseguraban poseer la exclusiva representación de los más débiles de la sociedad, para “exigirle al poder” respuestas a sus (muchas veces imposibles) demandas. Así, bloqueaban el tránsito y violaban otros derechos humanos, mientras el poder político formal financiaba a sus líderes informales.

“Somos buenossss…!!”

El autoritarismo tupaquero se alimentaba del miedo y de la necesidad de la gente, pero además del fraude a la fe pública y de la manipulación del discurso político según la conveniencia coyuntural. No asumía responsabilidades cívicas y volcaba las culpas contra el enemigo del momento. A esto lo experimentaron en carne propia Rodrigo Alegre, Jorge Lanata y el equipo de Periodismo Para Todos, cuando después de haber sido reprimidos y despojados de elementos de trabajo, escucharon al coro de militantes tupaqueros dedicarles una aleccionadora despedida: “Somos buenos, nosotros somos buenos…!!!”

Poco tiempo después, sería asesinado en Humahuaca Luis “Pato” Condorí por uno de los aliados de Milagro Sala que también había entonado el himno “somos buenos”.

Por eso, las numerosas conspiraciones que denunciaron la Tupac y Sala eran –y siguen siendo- burdas patrañas, ya que usaban a los débiles, a los pobres, a los vulnerables, para consolidar un esquema opresivo y en paralelo aumentar el patrimonio de aquellos  “iluminados” que predicaban “el amor vence al odio”… mientras odiaban a quienes se les oponían. Todo un signo de época.

Hoy, según se lee en la prensa filo kirchnerista, esa supuesta persecución política excedería las fronteras de Jujuy y se estaría expandiendo hacia otras provincias. Frente a esta “conjura vengativa” de los poderes fácticos, la Tupac porteña reclama, sin sonrojarse, que el Estado garantice y vele por una sana convivencia democrática.

Sí, de no creer.

De no creer porque a los cuatro días de asumir Gerardo Morales la gobernación de Jujuy, Milagro Sala tomaba el centro histórico de la capital provincial para reclamar “audiencia”, “trato justo” y, de paso, que le den permiso para seguir controlando el millonario flujo de dinero de las cooperativas de viviendas, fondos faltantes y por los cuales sería procesada semanas después. Aquella presuntuosa acción callejera no tuvo éxito, Sala fue detenida y el acampe se levantó, no sin antes padecer la sangría de numerosas organizaciones que diariamente abandonaban a la nunca asumida parlasuriana y a su locura hegemónica.

Milagro Sala está detenida con prisión preventiva por asociación ilícita agravada, extorsión y fraude al Estado, y con la garantía del debido proceso.

Pero eso no significa que haya cambiado la matriz ideológica ni la praxis política de la organización Tupac Amaru. O lo que queda de ella.

""somos bueno", le cantó la Tupac Amaru a Lanata en 2012. Luego, una organización aliada, asesinaría a un joven en Humahuaca.
“”somos bueno”, le cantó la Tupac Amaru a Lanata en 2012. Luego, una organización aliada, asesinaría a un joven en Humahuaca.
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